domingo, 24 de septiembre de 2017

Reseña: "Don Quijote de Manhattan" de Marina Perezagua

SINOPSIS: Don Quijote de Manhattan (Testamento yankee) es una novela inspiradísima, divertida hasta la carcajada, y también conmovedora y amena. Empieza cuando a don Quijote, que camina con Sancho por las calles de Nueva York, le regalan un libro. Durante una semana entera el Cabalero de la Triste Figura devora, día y noche, las páginas de un grueso volumen titulado THE BIBLE. No es una novela de caballerías, pero provoca en don Quijote la necesidad imperiosa de arreglar el mundo.
Trata de impedirlo Sancho, que sólo se anima si hay comida de por medio o la promesa de una ínsula, cuyo gobierno sueña como una actividad muy relajada.

En su recorrido desde Queens hasta el lugar donde se alzaban las Torres Gemelas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, don Quijote tropezará con las injusticias, contradicciones y tragedias de la gran urbe. Vivirá muchas aventuras y desfacerá no pocos entuertos. Será apaleado por la policía, aclamado por un grupo de mujeres desnudas, y escuchará varios relatos (...). Y visitará, en su Instituto, al señor Cervantes, ante quien se presenta como don Quijote de Manhattan, en una escena tan disparatada como memorable.

Un homenaje a dos de los libros más emblemáticos y leído del mundo. Una novela que se pregunta: ¿Y si don Quijote no estuviera loco? ¿Y si el mundo aun tuvieses arreglo?


OPINIÓN PERSONAL: Hace mucho que no leía un retelling y quise darle una oportunidad con un clásico de la literatura española como lo es Don Quijote de La Mancha. En este caso la autora fusiona a estos dos personajes en la actual Nueva York disfrazados de C3P0 y de un ewok, personajes de La Guerra de las Galaxias (Star Wars), paseando por distintos lugares comprendiendo a la sociedad de nuestros tiempos. Como planteo, me pareció genial ya que la autora nació en Sevilla, España, y vive actualmente en Nueva York, Estados Unidos (es como si yo me mudase a España e hiciese un retelling del Martin Fierro, clásico argentino, y traslado los personajes a Barcelona). Como retelling, no lo puedo juzgar ya que no leí el libro original del cual se basa Marina. La historia avanza a pasos lentos ya que respeta el español antiguo, idioma original de los protagonistas, aunque tengo que destacar que la alegoría, parábola o qué lo que quiso relacionar con los pasajes bíblicos los pude comprender hasta un cierto punto. El final es muy cuestionable ya que pasa de ser un género de aventura para convertirse en... ¿ciencia ficción? Para saber este cambio drástico tendrán que descubrirlo por su cuenta. Fue uno de los motivos por el cual le bajé una estrella ya que me confundió y aun no sé si ese era el propósito de la autora aunque debo admirar su valentía por hacerlo ya que hay ciertos diálogos bastante comprometedores que no cualquiera lo haría.
En conclusión, lo disfruté ya que la critica social me parece justo y necesario y por último, pero no menos importante, agradecer a la Editorial Océano por el ejemplar (que además me vino con un señalador/marcapágina personalizado).

CALIFICACIÓN: ✭✭✭✰✰

Portada original, distribuido por los libros del lince

FRASES DESTACADAS

"Así está hecha está ciudad, o este mundo, y yo mismo era una pieza más en el engranaje de ese mecanismo injusto, que pese a todo quería conservar."

"-(...) Tú eres ignorante y no sabes que estos libros que nos rozan las piernas (...). Lo que aquí y ahora pasa ante nuestros ojos (...) es el curso mismo de la historia. (...) La historia mundial del hombre se nos presenta así, de golpe, no en su disposición cronológica, sino en su orden verdadero: la sincronización de lo que fuimos, de cuanto seremos, de lo que somos, todo al mismo tiempo pero siempre, siempre, encauzado hacia nuestra propia desembocadura."

"En la ciudad -en Manhattan, en Queens- las vestimentas de don Quijote y Sancho habían pasado inadvertidas. Por una parte,, estaban los muchos disfrazados de superhéroes que cobraban a los turistas por hacerse una foto con ellos (...); por otra parte, estaban todos los aficionados que - por el mero hecho de admirar a sus superhéroes o, acaso, de invocarlos como un alivio en medio de la dura vida cotidiana de la ciudad- se disfrazaban de tal manera. Y tampoco había que olvidar a aquellos otros que así vestían porque pensaban que en el disfraz estaba la fuerza, considerándose una suerte de salvadores, si no de la humanidad, cuando menos, de sí mismos."

"(...) la pólvora es como la flecha del amor, que no toca el cuerpo y rompe corazones, si bien el amor es siempre causa noble porque da vida y, para quitarla, es lo suficientemente valiente como atreverse a tocar y a sostener la mirada."

"(...) he oído que en esta ciudad mucha gente tiene el síndrome del escaparate, (...)
-¡¿Qué síndrome es ese (...)?!
-Esa enfermedad he oído yo que consiste en que cuando uno está cansado de caminar en esta ciudad sin fin, pues que le da a veces reparo en reconocerlo, y que por eso el señor alcalde pusiera tantos escaparates, porque él mismo fue nacido debilucho... pero como no sabe lo que es descanso que no sabe lo que es trabajo, pues por muchos escaparates que haya puesto el señor alcalde, el hombre no descansa."

"(...) todo el mundo tiene una vida, y lo difícil es construir una distinta. (...) ¡Y qué decir del amor! (...) ¡el amor es vida (...)! Y para hablar del amor, hay que creerlo, no recrearlo. Y así con todo, porque hasta la muerte es sólo muerte cuando se inventa, porque para inventarla hay que romper innumerables páginas, muchas más que para contarla, y sólo el que mata lo escrito puede escribir la muerte, que la única manera de hacerlo es pasando por ella en el mismo momento en que se cuenta."

"(...) la palabra envidia la entiendo porque existe, pero lo de sana no, porque esas dos palabras juntas pegan entre sí como a un santo dos pistolas. Además, que creo yo que envidioso es aquel que no solo quiere lo que tiene el otro, sino que quiere que el otro no lo tenga, mientras que el envidioso sano  no sé yo lo que será, acaso querer que el otro asimismo lo tenga, pero si el otro lo tiene, a lo mejor el envidioso ya no lo puede tener, y en el supuesto de que, aunque lo tenga el otro, también uno pueda tenerlo, pues a lo mejor ya no lo quiere, porque lo que tienen muchos vale menos que lo que tiene uno solo. Por eso yo no entiendo lo de envidia sana (...)"

"Una buena historia (...) es como el big bang, donde el universo es la historia, y cada estrella, cada planeta, cada átomo del cuerpo humano, cada piedra están contenidos en un todo desde el comienzo. Pero algunos escritorzuelos (...) quieren que creamos que pueden hacer brotar el universo de la nada (...)"

"En este mundo todo lo que nos rodea, vive. Y todo lo que no respira tiene una dignidad parejamente verdadera. Es el hombre el que tiene una existencia más limitada que una piedra, pues de ella depende. (...) La mente del hombre se engrandeció por todo aquello que, con no tener alma, hizo posible el calor, el abrigo, las cosechas, la observación de los astros. ¿De qué manera podríamos domeñar nuestro siempre agigantado ego si no pudiéramos comparar nuestra pequeñez con la grandeza de las estrellas? Y luego está la música. (...) Se podrá no creer en Dios, pero no se puede ser un ateo de la Creación, porque escuchar música es asistir a ese soplo de vida primigenia."

"No te avergüences (...) de quererme como yo te quiero a ti, pues es propio de caballero tener el corazón encendido, y así como la lluvia no puede apagar el amor, mucho menos podrá apagar la vida del que ama, pues hay gente que incluso sin amor vive, mas no porque la vida sea mas resistente, sino porque el amor es más humilde y no habita en quien no lo quiere. Ama conmigo (...) y viviremos."

"-No hace mucho (...) escuché decir a un astrónomo que, como las luces de esta gran ciudad no dejan ver las estrellas, quienes en ella nacen crecen pensando que no existe universo más importante ni notorio que ellos mismos, ni tampoco vida más inteligente que la que media entre la respiración con que se abren al mundo y la espiración con la que se cierran."

"(...) recuerden que hay unas (pocas) cosas que hacen superior al hombre frene a todo el universo:
Para entender el universo, es preciso comprender sus partículas más diminutas. Si ustedes no valoran lo que no ven, no sabrán nunca cuál es su verdadera imagen en el espejo. Pero, si aprecian esa nada que es casi todo, verán en el espejo mucho más que su rostro. (...) A medida que el universo envejece, se enfría. Ese será su fin. Que no les abandone el deseo. Manténganse encendidos."

"El olvido es infinito y, sin embargo, ardua tarea supone arrojar a sus inmensidades lo que no se quiere recordar."